jueves, 12 de junio de 2014

ganadora del concurso "El fuego de la memoria"

 
Texto ganador del concurso EL FUEGO DE LA MEMORIA


CATEGORÍA: 4º DE ESO
 
                                          NEREA RAMOS, 4º A


Al igual que en muchas o en casi todas las etapas, en mi infancia he tenido muchísimos objetos que han sido importantes para mí y han permanecido para siempre. recuerdos u objetos que realmente no quiero olvidar y que prefiero que perduren siempre en la memoria. En mi caso, un objeto simple siempre que lo veo, me trae recuerdos de mi niñez y, por supuesto, aún conservo, es mi LIBRETA.
No puedo evitar recordar todo lo que ocurrió alrededor de un simple cuaderno. Por supuesto ya es viejo y los dibujos son pésimos, ¿pero quién me quita a mí la sonrisa al ver aquellos antiguos garabatos de una niña ilusionada que recién empieza a meterse en un mundo en el que puede expresar aquello que siempre estuvo atrapado en su mente? La creación del primer personaje dibujado con apenas unas líneas bastante horribles.


Aunque el tiempo ha pasado, es objeto ha permanecido a mi lado enseñándome sobre mis errores y ayudándome a perfeccionar los detalles. no puedo abrir ese cuaderno y que no me dé un estallido de recuerdos en la cara. Al principio se rieron porque eran cutres. No lo puedo negar, pero para mí eran suficientes. Con ellos podía expresar lo que había en mi mente y guardarlo dentro. Yo jamás compartía mis dibujos con nadie. Aquello era mi mente, mi pensamiento y siempre entendí que nadie podría comprender o ver más allá de estos. Siempre tenemos objetos o hacemos cosas que sólo nosotros podemos comprender. Ahora es muy difícil no mirar el cuaderno, compararlo con los actuales y pensar. El tiempo no pasa en vano. Cada año no me preocupo por el peso que haya cogido, por si no he crecido lo suficiente o demás. Cada vez que pasa un año lo mejor es comparar cómo el tiempo pasa y los dibujos mejoran.


GANADORA DEL CONCURSO EL FUEGO DE LA MEMORIA


CONCURSO “EL FUEGO DE LA MEMORIA”.

 

GANADORA PRIMER PREMIO. CATEGORÍA: 3º DE ESO.

 

LAURA MORENO CABALLERO, 3º A

 

Fue ayer por la tarde cuando entré en aquel cuarto que hacía tano que no estaba y vi todos mis juguetes con los que jugaba cuando era pequeña. Con esos que me pasaba horas y horas jugando y no me cansaba, todas esas veces que los vestía y los desvestía con aquella ropa de lana que me hacía mi tía. Cuando le daba de “comer! Y le preguntaba a mi madre:

-         Mamá, ¿tendrán más hambre?

Y ella me decía:

- No le des más Laura que ya está bien por hoy.

 

Esas tardes con mis hermanas o con mi prima en las que peinábamos a las muñecas unas mil veces y aún así no nos gustaba cómo les quedaba ningún peinado. ¡Cómo me gustaría volver a la infancia! Cuando estábamos deseando llegar a ser mayores y mira ahora, ahora queremos ser niños, para vivir esos momentos en los cuales no teníamos ningún tipo de preocupaciones; esa época en la que no había problemas, que todo era de color de rosa. Todo era fácil, cuando nuestros padres eran nuestros héroes, esa inocencia que teníamos…

Cuando se nos caía un diente y nos queríamos acostar pronto porque vendría el “Ratón Pérez” y nos dejaría algún regalo, cuando estábamos ansiosos ese 6 de enero, levantarnos a las 7 de la mañana para abrir todos los regalos y, cuando habíamos terminado, quedarnos con las ganas de abrir aún más. Pensar que en la vida todo tiene un final feliz como en los cuentos. Esas caídas en las que nos dejábamos las rodillas en el suelo y lo único que queríamos era que nuestras madres nos dieran mimos. Esos fines de semana en verano con toda la familia unida en la playa…

 

Ahora me gusta entrar en aquella habitación, ver todos esos recuerdos y volver a revivir todos aquellos momentos tan bonitos.

lunes, 9 de junio de 2014

la feria de El Colorado


La feria de El Colorado.

La feria de El Colorado fue mejor que la del año pasado....
El jueves fui con mi prima y sus primas, fuimos paseando un poco para ver cómo estaba el ambiente y no hemos metido en el “TECNO DANCE”, una atracción de feria en la que te sientas en unas sillas bien agarradas y das vueltas a una velocidad impresionante. Después, ya estábamos muy mareadas y pensamos en seguir paseando por toda la feria hasta que me encontré con mis padres que me dijeron: “-Después nos encontramos en los coches de choque” . Les dije que vale pero que más tarde y no ahora porque me lo estaba pasando bien.
Nos fuimos a los coches de choque y nos quedamos ahí sentadas mirando a la gente y esperando a que pararan para que se montaran mis primas.

Ya después estábamos aburridas y nos fuimos a meter en la atracción de la“OLLA”
que fue mejor que la de la feria de CONIL del año pasado y más fuerte y rápida. Y el “BARCO VIKINGO” era lo mejor de la feria: cuando nos montábamos mis primas acababan gritando como locas...... Después mi hermano con mi cuñada vino a darme fichas para los coches de choque.

A las 23:00 - 23:30 ya me fui porque vinieron mis padres a recogerme.

Por lo que se ve en mi redacción, lo que más me gusta de la feria son las atracciones que me divierten mucho y me dan cosquillas en el estómago. Me gusta la música y ver a la gente divertirse, pero todavía no me ha interesado irme a las casetas de baile donde están los jóvenes bailando... ¡Seguro que más adelante me gustarán!

Por FLORINA MIRCEA, 1º C

EL FUEGO DE LA MEMORIA


CUANDO YO ERA PEQUEÑO

Cuando yo era pequeño era un niño muy bueno y por eso mi madre estaba siempre contenta conmigo, pero cuando ya tenía dos años empecé a ser muy revoltoso y mi madre me castigaba.
Un día me resbalé por las escaleras por travieso que era y me hice una herida y ella me curó.
Un día mi madre se fue a trabajar a Francia y yo me quedé con mi hermana Tamara. Todos los días me cuidaba, me daba de comer, me lavaba la ropa, me duchaba y me secaba, me vestía... Me acuerdo de que mi hermana me regaló un peluche que era un mono y me gustó mucho. Era grande grande de color marrón y muy suave. Yo le di un beso a mi hermana para demostrarle que me había gustado mucho su regalo. Todavía tengo el mono guardado en su cajita porque me da muchos recuerdos buenos.
Después, cuando vino mi madre de Francia, yo ya no me acordaba de ella porque se había llevado mucho tiempo trabajando y mi madre lloraba porque le daba mucha pena que yo no la recordara. Yo también lloraba porque me parecía que era una mujer extraña y me iba con mi hermana corriendo. Pero ya se quedó a mi casa a dormir y ya pasaba los días y los días ella y empecé a tener un poco más de confianza y jugábamos juntos.

Mi hermano Faletillo estaba en Palma de Mallorca y cuando volvió, me cogió y me regaló un perro que me gustó mucho. Tenía las orejas muy grandes, era marrón y muy chico. Su nombre era Beethoven.
Cuando llegó a mi casa , el perro tenía hambre y le eché de comer. Se comió toda la comida y yo jugaba con él y con mi hermano mayor. Yo lo quería mucho porque jugaba mucho con él y con mi hermana, pero Beethoven se murió porque se puso malo. Me da mucha pena que se haya muerto porque jugaba mucho conmigo y lo quería un montón. Siempre estaba conmigo y mi hermana me peleaba porque se metía en mi cuarto.


Moisés Fajardo. 1ºB

sábado, 7 de junio de 2014

EL FUEGO DE LA MEMORIA (FRANCISCO SÁNCHEZ MANZANARES, 3º C)

EL FUEGO DE LA MEMORIA

Mi primo Francis y yo siempre hemos estado muy unidos. Él siempre me ha llevado a todos lados, me Ha cuidado, ha jugado conmigo para distraerme, me recogía del colegio, me montaba en la moto y nos íbamos a Conil sin decirle nada a mi madre, me compraba chuches... y yo siempre quiero estar con él. Vamos a todos lados juntos.

Una cosa que recuerdo de cuando yo era pequeño es que siempre quería estar con él pero cuando se tenía que ir a trabajar yo siempre me quedaba llorando y para que no estuviera triste, me decía: “Toma, bonito, te dejo mi reloj. Ahora mismo vengo”. Y me lo daba para que yo me quedara contento. El reloj era un “Casio” de color negro con la correa de velcro.

Cuando él volvía de trabajar, el reloj ya estaba roto y se tenÍa que volver a comprar otro y al día siguiente me lo volvía a dejar. Y siempre pasaba lo mismo y así una y otra vez. Yo cogía el reloj y lo tiraba al suelo y le daba bocados hasta que lo partía.

También me acuerdo de que me gustaba quedarme dormido con él y me tenÍa que traer en brazos desde su casa a la mía.

Aun sigo yendo con él a todos lados y además de mi primo es uno de mis
mejores amigos y lo quiero mucho.


 


                                       (Francisco Sánchez Manzanares, 3º C)














miércoles, 4 de junio de 2014

el fuego de la memoria

El fuego de la memoria
Mi
muñeco


Cuando yo era pequeño los reyes me trajeron un muñeco de la película que más me gustaba que veía mil veces al día y me encantaba.
Cuando me lo trajeron no lo soltaba ni al baño y a una bicicleta que también me regalaron no le hice ni caso hasta a la siguiente semana de los reyes.
Me lo llevaba a todas partes incluso una vez que había que traer un juguete en preescolar lo llevé y entonces se me perdió el sombrero. La maestra y yo lo buscamos por todas parte y al final lo encontramos.

Lo llevaba hasta la peluquería y le decía a la peluquera que lo pelara a él tambén y se rieron las personas , tambíen para montar a caballo lo llavaba y hasta dormía con él. Pasaba el tiempo y el muñeco se ensuciaba pero a mí me daba igual ya que me seguía gustando.
Lo llevaba cuando iba compras, a casa de mi abuela y cuando iba al colegio lo dejaba en el coche, hasta cuando iba al médico lo llevaba conmigo y cuando lo llevaba al parque lo subía en el columpio y en el tobogán.

Para hacer la tarea, para comer, para jugar para todo estaba siempre conmigo... hasta que un día lo dejé y no jugué más con él, ya no me acordaba en mi cama de él. Así, un día, íbamos a salir a comer, fui por él y ya no estaba en mi cama. Me tuve que ir sin él
A mi madre se le olvido descirme que lo había lavado y ahora estaba limpio. Desde ese día lo tengo en mi cama sentadito.

EL FUEGO DE LA MEMORIA


Mi cajita de tentes

Algo a lo que yo siempre he tenido mucho apego ha sido mi cajita de tentes.
Siempre me ha gustado mucho porque con ella he podido desarrollar mi creatividad haciendo muchos tipos de objetos como un coche, una pistola, un robot...etc.

Aún me acuerdo que era Navidad y yo estaba en Japón, y para Papa Noél mis padres me llevaron a una tienda de juguetes para comprarme mi regalo. Ahí estaba esta cajita tan misteriosa para aquella mentalidad mía en esos tiempos. Me acuerdo perfectamente de esa estantería con muchas cajitas de tentes y yo, sin dudarlo, la cogí y me la llevé.

Luego la traje a España y desde entonces me ha gustado mucho. Con ella, pienso desarrollar esta imaginación que me creo tener, ya que puedo hacer múltiples “productos de imaginación” . Por eso, creo que para mí esa sería la palabra idónea. Yo siempre solía estar jugando con ella todos los días, aún la tengo aunque sin algunas piezas y espero conservarla para siempre.

Juan Muñoz Kageyama, 1º C