sábado, 7 de junio de 2014

EL FUEGO DE LA MEMORIA (FRANCISCO SÁNCHEZ MANZANARES, 3º C)

EL FUEGO DE LA MEMORIA

Mi primo Francis y yo siempre hemos estado muy unidos. Él siempre me ha llevado a todos lados, me Ha cuidado, ha jugado conmigo para distraerme, me recogía del colegio, me montaba en la moto y nos íbamos a Conil sin decirle nada a mi madre, me compraba chuches... y yo siempre quiero estar con él. Vamos a todos lados juntos.

Una cosa que recuerdo de cuando yo era pequeño es que siempre quería estar con él pero cuando se tenía que ir a trabajar yo siempre me quedaba llorando y para que no estuviera triste, me decía: “Toma, bonito, te dejo mi reloj. Ahora mismo vengo”. Y me lo daba para que yo me quedara contento. El reloj era un “Casio” de color negro con la correa de velcro.

Cuando él volvía de trabajar, el reloj ya estaba roto y se tenÍa que volver a comprar otro y al día siguiente me lo volvía a dejar. Y siempre pasaba lo mismo y así una y otra vez. Yo cogía el reloj y lo tiraba al suelo y le daba bocados hasta que lo partía.

También me acuerdo de que me gustaba quedarme dormido con él y me tenÍa que traer en brazos desde su casa a la mía.

Aun sigo yendo con él a todos lados y además de mi primo es uno de mis
mejores amigos y lo quiero mucho.


 


                                       (Francisco Sánchez Manzanares, 3º C)














miércoles, 4 de junio de 2014

el fuego de la memoria

El fuego de la memoria
Mi
muñeco


Cuando yo era pequeño los reyes me trajeron un muñeco de la película que más me gustaba que veía mil veces al día y me encantaba.
Cuando me lo trajeron no lo soltaba ni al baño y a una bicicleta que también me regalaron no le hice ni caso hasta a la siguiente semana de los reyes.
Me lo llevaba a todas partes incluso una vez que había que traer un juguete en preescolar lo llevé y entonces se me perdió el sombrero. La maestra y yo lo buscamos por todas parte y al final lo encontramos.

Lo llevaba hasta la peluquería y le decía a la peluquera que lo pelara a él tambén y se rieron las personas , tambíen para montar a caballo lo llavaba y hasta dormía con él. Pasaba el tiempo y el muñeco se ensuciaba pero a mí me daba igual ya que me seguía gustando.
Lo llevaba cuando iba compras, a casa de mi abuela y cuando iba al colegio lo dejaba en el coche, hasta cuando iba al médico lo llevaba conmigo y cuando lo llevaba al parque lo subía en el columpio y en el tobogán.

Para hacer la tarea, para comer, para jugar para todo estaba siempre conmigo... hasta que un día lo dejé y no jugué más con él, ya no me acordaba en mi cama de él. Así, un día, íbamos a salir a comer, fui por él y ya no estaba en mi cama. Me tuve que ir sin él
A mi madre se le olvido descirme que lo había lavado y ahora estaba limpio. Desde ese día lo tengo en mi cama sentadito.

EL FUEGO DE LA MEMORIA


Mi cajita de tentes

Algo a lo que yo siempre he tenido mucho apego ha sido mi cajita de tentes.
Siempre me ha gustado mucho porque con ella he podido desarrollar mi creatividad haciendo muchos tipos de objetos como un coche, una pistola, un robot...etc.

Aún me acuerdo que era Navidad y yo estaba en Japón, y para Papa Noél mis padres me llevaron a una tienda de juguetes para comprarme mi regalo. Ahí estaba esta cajita tan misteriosa para aquella mentalidad mía en esos tiempos. Me acuerdo perfectamente de esa estantería con muchas cajitas de tentes y yo, sin dudarlo, la cogí y me la llevé.

Luego la traje a España y desde entonces me ha gustado mucho. Con ella, pienso desarrollar esta imaginación que me creo tener, ya que puedo hacer múltiples “productos de imaginación” . Por eso, creo que para mí esa sería la palabra idónea. Yo siempre solía estar jugando con ella todos los días, aún la tengo aunque sin algunas piezas y espero conservarla para siempre.

Juan Muñoz Kageyama, 1º C

el fuego de la memoria


Laura Camacho García. 1º C


Era un día cualquiera como otro, soleado, de primavera. Tenía muchas ganas de que tocara el timbre de salida para irme a casa. Cuando pitó, busqué a mi padre y nos fuimos. En el coche, mi padre no paraba de reÍrse y yo le preguntaba que de quÉ se reía. No lo decía, lo único que hacía era reÍrse y sonreÍrme. Cuando estábamos llegando a casa, mi padre me dijo:
-Tengo una sorpresa.
Yo me puse muy nerviosa, no paré de preguntarle que cuál era la sorpresa y yo no sabía qué hacer.

Cuando llegamos me bajé del coche muy rápido y fui corriendo al garaje para ver si estaba allí la sorpresa. Allí estaba mi hermana, gritando y riéndose mucho, yo no sabía porqué. Me acerqué un poco más y me quedé asombrada.
¡Era la perrita que tanto llevaba pidiéndole a mis padres!

Jugaba con ella y mi hermana todas las tardes, hasta que se hacía de noche.
Yo siempre decía que de mayor sería veterinaria, para cuando se pusiera enferma, yo la cuidaría.
Han pasado los años, Antonia tiene diez años, tiene una enfermedad y está muy mal.
Me da mucha pena que se muera, y la echaré mucho de menos.

el fuego de la memoria




MI OSITO Boby, MÍRIAM BUYTRAGO, 1º C



Cuando era chica tenía un osito de peluche marrón súper suave. A mí me encantaba le tenía mucho cariño y de nombre le puse Boby. Boby siempre estaba conmigo en los cumpleaños, fiestas... en todo.

Fue el regalo de mi abuela cuando nací y siempre que mi familia me celebraba los cumpleaños y hacía fotos, mi osito Boby estaba conmigo.
Una vez se le descosió un brazo y fui a pedirle a mi abuela que me lo cosiera porque era muy importante para mí y sólo confiaba en ella. Y más contenta me puso cuando se acordó que me lo había regalado ella.
Desde siempre había dormido con Boby y me recuerda a ella que ya no está ….. _Cuando nació mi hermana pequeña le dije a mi madre que le regalaba un peluche porque es muy bonito tener un recuerdo para toda la vida.

lunes, 2 de junio de 2014

EL FUEGO DE LA MEMORIA


Mi primera pelota.

Por PABLO ORTEGA CARRASCO, 1º A

El 3 de diciembre del 2002 cumplía yo un añito y mi madre celebró una fiesta de cumpleaños. Invitamos a tíos y primos e hicimos una barbacoa en la casa del campo de mis abuelos. Yo era muy pequeño, así que lo que voy a escribir me lo ha contado mi madre.
Dice que recibí muchos regalos como un peluche, un cochecito de juguete, un sonajero...pero lo que más me gustó fue una pelota de fútbol que me regalaron mis padres. 
 
Recuerdan que cuando mis primos me quitaban la pelota yo me ponía a llorar. En ese momento mis padres se dieron cuenta de que el fútbol iba a ser mi deporte favorito.
Todavía tengo esta pelota, es de colores y tiene números. La tengo guardada en el armario porque no quiero que se pierda. A veces la saco cuando mis primos pequeño vienen a mi casa y se las dejo para que jueguen con ella. Cada vez que veo a mis primos jugar con esa persona me recuerda aquellos momentos en los que jugaba en el patio de mi casa.

Desde los 4 años hasta ahora he estado apontadoen una escuela de fútbol. Además durante mis 12 años me han regalado muchas pelotas y, sin embargo, sigo teniéndole un especial cariño a mi primera pelota.


El fútbol es un deporte en el que se necesita mucho entrenamiento. Mi equipo favorito es el Real Madrid,creo que el mejor jugador del mundo es Cristiano Ronaldo.

EL FUEGO DE LA MEMORIA


Por Sergio Martínez Rodriguez, 1º A

Aún recuerdo esa estrella de peluche que tenía cuando era pequeño. Era una estrella hecha por mi madre de color verde pistacho. Me acuerdo que cuando me la estaba haciendo tenía yo 5 años y también le ayudaba mi abuela a hacerla en las cosas que mi madre no sabía . Es raro porque es uno de los pocos peluches de mi infancia que me quedan y si me pongo a pensar, me sorprende que ese peluche haya estado tanto tiempo durmiendo conmigo cada noche.

Siempre duermo abrazado a ella porque me trae recuerdos de mi infancia y valoro más el trabajo que le costó a mi madre hacerla, sólo y exclusivamente para mí .

Cuando mis padres iban a alguna cena o algo , yo me quedaba en casa de mi abuela a dormir solo y aburrido . Pero cuando miraba a la estrella era como si mi madre estuviera allí conmigo y entonces ya no me sentía solo.

Cuando mi hermano pequeño nació, mi madre le hizo a él otra estrella y aún mi hermano la tiene y ambos dorminos todas las noches abrazados a nuestra estrella.