viernes, 3 de marzo de 2017

08 de marzo, día de la Mujer Trabajdora ¡Cómo nos acordamos de nuestra gran poeta y compañera Carmela!


"Mujeres" CARMELA SILVA


Hay una mujer que vive

que va caminando por la vida,

pasea el mundo con un vestido

azul con margaritas blancas.


 

 

Hay una mujer que vive

y busca las cosas bellas.

Crea música y poemas,

Hay una mujer que siente.


 

Otra mujer estrecha dolores

con sus manos suaves y duras.

Alivia problemas con mariposas

y quema luciérnagas en la noche.





Una mujer baila con la brisa,

abre sus brazos ondulantes,

menea su cuerpo en el aire

y pinta con su pelo cascabeles.

 


Alguna besa con el alma,

abraza con sus piernas,

llena de diamantes las cabezas

y amasa con sus pechos corazones.



Una mujer aprende a vivir,

sueña con ilusiones,

anida en un mundo rosa,

cuyas casas están abiertas al mundo.

 

Hay una mujer que amanece temprano,

que camina decidida, segura

de que puede ayudar al mundo

y deja su empeño en ello.



Hay una mujer mimosa,

que busca caricias de flores,

que grita amapolas del alma

y quiere arrumacos de gata.




Otra mujer se confunde

y busca y sigue

y se equivoca... Se levanta,

sigue y se equivoca.



Una mujer piensa, reflexiona,

rebusca en los cajones de su mente,

inventa lo necesario,

provoca el avance del mundo.


Una mujer cura, protege y sana.

Se olvida de sí misma,

se dedica a la vida,

esta es su alimento.



Hay una mujer que enseña,

que acumula conocimientos

y viene a dárnoslos

generosa, cuidadora.



Hay una mujer que sufre

que no tiene amor y

que maldice en vela

a las madrugadas.


 

Otra mujer huye de su amor

tiene miedo, escupe la vida,

se rasca sus canas,

amarga la fiebre de su alma.



Una mujer se pregunta

por qué sólo los niños

estudian. Se niega,

se arriesga. Malala.

 


Otra mujer se sienta a ver pasar

la vida, no hace nada,

sonríe tranquila, no hace nada.

Observa. Medita. Espera.

 


Hay una mujer que escucha

el desgarro de las palabras

de los otros... y sólo respira

el silencio en su mirada.


 

Hay una mujer en bici que

recorre carriles, para, se agacha,

huele la lavanda. Mira tranquila

al horizonte y respira nostalgia.

 


Hay una mujer fuerte que pelea,

toma ladrillos de roca, les unta

cemento de dureza y construye

una enorme fortaleza de hierro.



Hay una mujer que alimenta

el cuerpo y el alma con

pucheros y manzanas

y patatas y mermeladas.





Otra mujer camina
al lado de un hombre, lo valora,
se sabe igual que él. Él es su amigo,
un compañero en este mundo loco.



Una mujer juega, salta por
los aires, cuenta misteriosas
historias, da volteretas
en el campo, vuela cometas.



Hay una mujer que me mira.

Tiene ojos profundos, intensos,

y amor en sus pestañas.

Su frente parece amarga.

Me mira. De pronto sonríe.

Brilla entonces la flor

que prende del alma.

Yo me pierdo en sus ojos

¡Cómo me gusta mirarla!


 

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